Una de las excursiones, que teníamos pensadas y organizadas desde antes de emprender nuestra aventura por USA, era la visita al Parque Nacional de Yosemite, que está en las montañas de Sierra Nevada de California. Desde San Francisco es una excursión de un día, madrugando un poco porque está relativamente cerca, un americano te dirá que muy cerca, para mí 6 horas de viaje en coche no lo es tanto. Es famoso por sus gigantescas y viejas secuoyas, y por el mirador Tunnel View, que ofrece magníficas vistas del imponente salto Bridalveil y de las montañas de granito del Capitán y del Half Dome. En Yosemite Village, aparte de unos guardabosques barbudos súper guapos como de película, bueno me centro que me pierdo, hay restaurantes y alojamiento, es normal que los jóvenes pasen varias semanas en verano para hacer las diferentes rutas de senderismo por todo el parque. Nos faltó por visitar, a falta de tiempo, el Cristal Lake, excusa más que suficiente para volver en un futuro, y la cascada que por la época del año estaba seca. Como dato curioso cuando paramos a comer, en las mesas del merendero había carteles de “Cuidado con los Osos”, y decían que si veías alguno que gritaras lo más alto que pudieras, que avisaras a los guardabosques, y te facilitaban un teléfono al que llamar, finalmente la recomendación que más me gustó era la de que salieras corriendo. Al final de la excursión, mientras paseábamos, encontramos una parte del río que formaba como un pequeño lago, y aprovechamos para bañarnos, poco tiempo eso sí, ya que calculo que el agua estaba a menos cero grados. La verdad es que el paisaje es espectacular y diferente a todo lo que había visto antes, merece mucho la pena conocerlo. Desde San Francisco hay muchas excursiones programadas que te llevan por poco más de 100€ en un pequeño autobús con guía.

Photograped by Juan Gámez, Jeffrey Herrero  & edited by Jeffrey Herrero