Aún recuerdo la primera vez que visité esta ciudad hace ya unos cuantos años, todo me pareció mágico, como estar metido en una película. Aun hoy a mis 37 años siento esa misma sensación cuando la visito, las miles de historias escondidas entre las ruinas. Todo lo que se descubre en cada viaje en cada rincón de la ciudad, siempre es diferente. También es verdad qué con el paso de los años he aprendido a interpretar mejor el arte y la perspectiva es muy diferente.

Mérida, según la tradición historiográfica, fue fundada como colonia romana en el año 25 a. C. por orden del emperador Octavio Augusto para servir de retiro a los soldados veteranos (eméritos) de las legiones V Alaudae y X Gemina; aunque hay propuestas para fechas más tempranas. La ciudad, una de las más importantes de toda Hispania, fue dotada con todas las comodidades de una gran urbe romana y ejerció de capital de la provincia romana de Lusitania desde su fundación y como capital de toda la Diócesis de Hispania durante el siglo IV. Tras las invasiones bárbaras, a partir del siglo V d. C., Mérida siguió siendo una importante ciudad del Reino Visigodo de Hispania en el siglo VI. En el año 713 la ciudad cayó en manos musulmanas, los cuales la convirtieron en capital de la Cora de Mérida. Los mozárabes emeritenses se rebelaron repetidamente contra la autoridades califales en el siglo IX y la ciudad comenzó un lento declive. Mérida fue reconquistada por las tropas cristianas de Alfonso IX de León en 1230. En reconocimiento a su pasado esplendor, en 1983 fue designada capital de la comunidad autónoma de Extremadura.

Photograped by Juan Gámez, Jeffrey Herrero & edited by Jeffrey Herrero

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